


Título: Obediencia perfecta
País: México

Año: 2013
Duración: 98 minutos
Género: Drama, basada en hechos reales, religión, abusos sexuales, años 70
Director: Luis Urquiza
Guión: Luis Urquiza, Ernesto Alcocer
Productora: Astillero Films / FOPROCINE
Reparto: Juan Manuel Bernal, Sebastián Aguirre, Juan Carlos Colombo, Alfonso Herrera, Juan Ignacio Aranda, Luis Ernesto Franco, Dagoberto Gama, Claudette Maille, Jesús Zabala, Alejandro De Hoyos
LA TRAMA
de la Película

En el viaje de crecimiento espiritual que es necesario emprender para alcanzar la Obediencia Perfecta de Tercer Grado, el seminarista Sacramento Santos es adoptado por el fundador de la orden, el padre Ángel de la Cruz. Durante ese tiempo, se enamoran y viven la más intensa, feliz y contradictoria etapa de sus vidas. Muchos años después, Sacramento dejará la orden, se arrepentirá de ese amor y buscará ajustar cuentas con su antiguo tutor.
EL TRáILER
de la Película

Críticas de la peli:
Una de la películas más esperadas de la temporada no involucra a un super-heróe, sino a un conocido villano. Un sociópata de abrumadora inteligencia que durante décadas logró mantener oculta su perversión de la luz pública. Un monstruo detrás de una máscara de nobleza. Hablo, por supuesto, del Padre Marcial Maciel Degollado, fundador de la 'Legión de Cristo'; y más concretamente de "Obediencia Perfecta", historia que pretende contar la suya.
Desde que los planes para una obra fílmica inspirada en sus crímenes de pederastia fueron anunciados, innumerables especulaciones comenzaron a formarse en relación a su potencial sensacionalismo. Sin embargo, recomiendo dejar a un lado cualquiera de ellas; ya que no se trata en realidad de una biografía sobre Maciel, sino de un intento por entender el sistema de manipulación que por mucho tiempo lo hizo intocable. Y sobre todo, de un intento que se antoja inacabado.
El argumento sigue muy de cerca a Julián (Sebastián Aguirre), puesto desde niño bajo la tutela del Padre Ángel de la Cruz (Juan Manuel Bernal), carismático líder del Seminario de "Los Cruzados de Cristo". Conviviendo con De la Cruz y siendo testigo de su doble vida, Julián se ve sumergido en un enfermizo adoctrinamiento mediante el cual su tutor pretende llevarlo a la "Obediencia Perfecta"; estado donde un individuo pierde su individualidad para nunca cuestionar a sus superiores y permitirles abusar contra su persona bajo el pretexto de la lealtad ciega que les han jurado. Este concepto es elegido por el director Luis Urquiza como eje prioritario de su drama, haciendo uso de un lenguaje fílmico de gran fineza para retratar los aspectos más escabrosos de la historia sin caer en un burdo acto de explotación. Es posible apreciar cómo la inocencia de Julián es contaminada por la influencia corruptora de De la Cruz, magistralmente encarnado por Bernal. Por desgracia, lo que no se aprecia son los efectos posteriores de dicha deshumanización. ¿De qué sirven las primeras escenas con un De la Cruz anciano y un Julián adulto, sugiriendo la posibilidad de un último encuentro entre ambos? ¿En qué momento vemos a Julián llegar a los extremos de esta subyugación, quizás llevándolo a un punto de quiebre e impidiendo que su personaje quede como una simple marioneta?. Estos interesantes caminos hacia los que la última mitad de la película podría desviarse son cultivados pero nunca cosechados como es debido, junto a personajes y sub-tramas que desfilan en calidad de meras anécdotas o adornos.
Suelo quejarme de que muchas películas harían bien en cortar varios minutos de su duración. Rara vez encuentro una que me haga sentir lo opuesto. Agradezco que Urquiza haya evitado una línea morbosamente obvia. Pero si eso significaba dejar una sensación tan desagradablemente anti-climática, mejor hubiese bautizado a su película como "Obediencia Incompleta".
Una de la películas más esperadas de la temporada no involucra a un super-heróe, sino a un conocido villano. Un sociópata de abrumadora inteligencia que durante décadas logró mantener oculta su perversión de la luz pública. Un monstruo detrás de una máscara de nobleza. Hablo, por supuesto, del Padre Marcial Maciel Degollado, fundador de la 'Legión de Cristo'; y más concretamente de "Obediencia Perfecta", historia que pretende contar la suya.
Desde que los planes para una obra fílmica inspirada en sus crímenes de pederastia fueron anunciados, innumerables especulaciones comenzaron a formarse en relación a su potencial sensacionalismo. Sin embargo, recomiendo dejar a un lado cualquiera de ellas; ya que no se trata en realidad de una biografía sobre Maciel, sino de un intento por entender el sistema de manipulación que por mucho tiempo lo hizo intocable. Y sobre todo, de un intento que se antoja inacabado.
El argumento sigue muy de cerca a Julián (Sebastián Aguirre), puesto desde niño bajo la tutela del Padre Ángel de la Cruz (Juan Manuel Bernal), carismático líder del Seminario de "Los Cruzados de Cristo". Conviviendo con De la Cruz y siendo testigo de su doble vida, Julián se ve sumergido en un enfermizo adoctrinamiento mediante el cual su tutor pretende llevarlo a la "Obediencia Perfecta"; estado donde un individuo pierde su individualidad para nunca cuestionar a sus superiores y permitirles abusar contra su persona bajo el pretexto de la lealtad ciega que les han jurado. Este concepto es elegido por el director Luis Urquiza como eje prioritario de su drama, haciendo uso de un lenguaje fílmico de gran fineza para retratar los aspectos más escabrosos de la historia sin caer en un burdo acto de explotación. Es posible apreciar cómo la inocencia de Julián es contaminada por la influencia corruptora de De la Cruz, magistralmente encarnado por Bernal. Por desgracia, lo que no se aprecia son los efectos posteriores de dicha deshumanización. ¿De qué sirven las primeras escenas con un De la Cruz anciano y un Julián adulto, sugiriendo la posibilidad de un último encuentro entre ambos? ¿En qué momento vemos a Julián llegar a los extremos de esta subyugación, quizás llevándolo a un punto de quiebre e impidiendo que su personaje quede como una simple marioneta?. Estos interesantes caminos hacia los que la última mitad de la película podría desviarse son cultivados pero nunca cosechados como es debido, junto a personajes y sub-tramas que desfilan en calidad de meras anécdotas o adornos.
Suelo quejarme de que muchas películas harían bien en cortar varios minutos de su duración. Rara vez encuentro una que me haga sentir lo opuesto. Agradezco que Urquiza haya evitado una línea morbosamente obvia. Pero si eso significaba dejar una sensación tan desagradablemente anti-climática, mejor hubiese bautizado a su película como "Obediencia Incompleta".
Crítica original de Manuel Alejandro Escoffie extraída de kinecarus.com

LA PELíCULA
ATENCIÓN: A veces la película tarda un poco en cargar... ¡ten paciencia!.
Vídeo extraído de cartelmovies.net

SESIÓN CONTINUA




Título: Habemus Papam
País: Italia

Año: 2011
Duración: 100 minutos
Género: Drama, comedia, religión
Director: Nanni Moretti
Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo, Federica Pontremoli
Productora: Coproducción Italia-Francia; Sacher Film / Le Pacte / Fandango
Reparto: Michel Piccoli, Nanni Moretti, Margherita Buy, Jerzy Stuhr, Renato Scarpa, Roberto Nobile, Franco Graziosi, Massimo Dobrovic, Leonardo Della Bianca.
LA TRAMA
de la Película

Tras la muerte de un Papa, obispos, arzobispos y cardenales de todo el mundo se reúnen en Cónclave para elegir a su sucesor. Después de varias votaciones infructuosas, que se anuncian con la salida de una humareda negra, se ve, por fin, la "fumata bianca" que indica que "habemus papam". Los fieles que se han congregado en la Plaza de San Pedro esperan con entusiasmo y fervor que el nuevo pontífice, siguiendo la tradición, se asome a una de las ventanas que dan a la plaza. Sin embargo, esperan en vano. Por alguna razón, el nuevo Papa no parece estar en condiciones de soportar el peso de tal responsabilidad. Mientras la inquietud se apodera del mundo católico, en el Vaticano, se busca desesperadamente una solución para superar la crisis.
EL TRáILER
de la Película

“Habemus Papam” se adentra en la Santa Sede con fina ironía, ofreciendo un abstracto y atípico reflejo de la vida dentro del Vaticano antes, durante y después del cónclave en el que se deberá elegir a un nuevo Papa tras el fallecimiento de Juan Pablo II. Pese al carácter de comedia de esta película, las formas de Nanni Moretti (“Querido diario“, 1993) en la dirección denotan respeto sobre el tema elegido y por ello el contenido nunca busca ser hiriente o demasiado provocador, aunque es entre líneas donde se pueden palpar sus críticas. Va más allá de la propia Iglesia y se convierte en un acertado retrato de la depresión vivida a través del padecimiento del nuevo Santo Padre, completamente desorientado e inundado por el miedo que le provoca la grandeza de su nuevo cargo.
Con una interpretación extraordinaria y profundamente sentida, Michel Piccoli encarna al afligido y asustado nuevo Papa, que parece preguntarse “qué he hecho yo para merecer esto” y cuya inestable pero fascinante personalidad ofrece desconcertantes golpes que dejan sorprendidos a los presentes. La película, que podríamos clasificar como una comedia muy negra, no divierte en demasía pero cuenta con buenos momentos muy capaces de hacer reír, que aparecen sin avisar para romper la estabilidad de un conjunto cuyo resultado obliga a preguntarse qué quiere decirnos exactamente. Cuál es la moraleja: la que debería ser la verdadera humildad de un Papa, un viaje a la depresión o a un confuso estado psicológico con todos sus efectos, el miedo del Vaticano a enfrentarse ante una situación insólita…
Las agradables partituras de Franco Piersanti (“La bestia en el corazón“, 2000) acompañan a una magnífica dirección artística y de vestuario que consigue una gran representación de las estancias vaticanas y las personas que las recorren, ya sean cardenales u otros religiosos, miembros de la Guardia Suiza, el preocupado portavoz de la Santa Sede (Jerzy Stuhr) o el psicoanalista que deberá estudiar el caso del Papa prácticamente secuestrado por los cardenales, interpretado por el propio Nanni Moretti (“Caos calmo“, 2008), que completa un elenco que da vida a multitud de personajes interesantes. La simpática absurdez de algunas de sus escenas se entrelaza con el sinsentido de otras más inocentes y de excesiva duración como un partido de voleibol que no sé sabe qué pinta en el metraje exactamente.
Queda una sensación extraña, como si se pudiera haber hecho algo más con el contenido que se tenía entre manos, pero en el fondo se valora la originalidad de lo expuesto y su conjunto se disfruta y puede entender como una curiosidad que si bien no parece imprescindible gustará a todos aquellos que se quieran sumergir en un inclasificable descenso al oscurantismo y la fascinante estética del interior del Vaticano.
Con una interpretación extraordinaria y profundamente sentida, Michel Piccoli encarna al afligido y asustado nuevo Papa, que parece preguntarse “qué he hecho yo para merecer esto” y cuya inestable pero fascinante personalidad ofrece desconcertantes golpes que dejan sorprendidos a los presentes. La película, que podríamos clasificar como una comedia muy negra, no divierte en demasía pero cuenta con buenos momentos muy capaces de hacer reír, que aparecen sin avisar para romper la estabilidad de un conjunto cuyo resultado obliga a preguntarse qué quiere decirnos exactamente. Cuál es la moraleja: la que debería ser la verdadera humildad de un Papa, un viaje a la depresión o a un confuso estado psicológico con todos sus efectos, el miedo del Vaticano a enfrentarse ante una situación insólita…
Las agradables partituras de Franco Piersanti (“La bestia en el corazón“, 2000) acompañan a una magnífica dirección artística y de vestuario que consigue una gran representación de las estancias vaticanas y las personas que las recorren, ya sean cardenales u otros religiosos, miembros de la Guardia Suiza, el preocupado portavoz de la Santa Sede (Jerzy Stuhr) o el psicoanalista que deberá estudiar el caso del Papa prácticamente secuestrado por los cardenales, interpretado por el propio Nanni Moretti (“Caos calmo“, 2008), que completa un elenco que da vida a multitud de personajes interesantes. La simpática absurdez de algunas de sus escenas se entrelaza con el sinsentido de otras más inocentes y de excesiva duración como un partido de voleibol que no sé sabe qué pinta en el metraje exactamente.
Queda una sensación extraña, como si se pudiera haber hecho algo más con el contenido que se tenía entre manos, pero en el fondo se valora la originalidad de lo expuesto y su conjunto se disfruta y puede entender como una curiosidad que si bien no parece imprescindible gustará a todos aquellos que se quieran sumergir en un inclasificable descenso al oscurantismo y la fascinante estética del interior del Vaticano.
Crítica original de Sandro Fiorito extraída de filmaffinity.com

LA PELíCULA
ATENCIÓN: A veces la película tarda un poco en cargar... ¡ten paciencia!.
Vídeo extraído de 'tucine.com'



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Hola Ricardo, con respecto a la peli La vuelata al mundo en 80 dias, no he tenido el gusto de verla; el libro tampoco lo he leido, pero lo he oido en podcast, te dire que unas 11 veces o mas, es decir que me se la historia al dedillo, saludos amigo y ya te doy mi voto en bitacoras
ResponderEliminarTraffic club, Cuentos de terror y profecias
Amiga Alejandra, creo que ya te he agradecido tu amabilidad por otro medio, pero por si acaso esta loca cabeza mía me la está jugando, te doy mil gracias por todo.
EliminarSaludos.
RjLebrancón
La señorita Cindy, tendrá que elegir mejor sus amistades jejej. Buen Post, un saludo
ResponderEliminarTRAFFIC CLUB, Fútbol y Tenis, más que un juego
Enhorabuena por el pots. Saludos de Trafficc Club y El Talco Negro.
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